El tigre que atacó el pasado lunes a su “cuidador” murió debido a una insuficiencia respiratoria. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) explicó que el macho de cuatro años de edad, perdió la vida durante su traslado al zoológico “Del Pueblo”, en el municipio de Nezahualcóyotl, México.

De acuerdo con la informacion, en un procedimiento normal, los animales deben pasar por un periodo de ayuno antes de que se les aplique algún sedante. Sin embargo, la Profepa señaló que ante la urgencia de la situación, ambos felinos tuvieron que ser sedados en ese momento por veterinarios de los zoológicos de San Juan de Aragón y de Chapultepec.

Al arribar al zoológico de Nezahualcóyotl, los especialistas ya no pudieron reanimar al tigre, y en la autopsia se descubrió que en el estómago tenía 15 kilos de carne, que tras la hinchazón que provoca el sedante, le ocasionó opresión en las vías respiratorias.

En tanto, el león se recupera satisfactoriamente, al igual que la guacamaya negra y el camaleón que también fueron encontrados en la comercializadora denominada “El chef” , los cuales fueron trasladados al centro de Integración de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en Los Reyes la Paz.

De acuerdo con autoridades locales se sabe que Rubén Martínez Canseco, encargado del lugar donde fueron descubiertos los animales, presentó dos permisos de posesión expedidos por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que ya estaban vencidos. Dichos documentos fueron expedidos en favor de José Omar Rodríguez Servín, quien no ha sido localizado por las autoridades.

Al final de todo esto preguntamos: ¿Quiénes eran las verdaderas víctimas?

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