Los restauradores que ponen a punto la ciudad imperial, en una obra que se prevé durará veinte años, alertaron de la situación de emergencia en la que se encuentra el conjunto de palacios y museo, y comenzaron a aplicar una serie de dispositivos de última tecnología para detectar y eliminar a estos devoradores de madera.

Los aparatos, desarrollados por el Centro de Control y Prevención de Termitas de Denqing, en la provincia oriental de Zhejiang, se han colocado en distintos puntos de la Ciudad Prohibida en los que frecuentemente aparecen termitas.

Un cebo atrae a los insectos al interior de los dispositivos, donde son impregnados con un polvo venenoso, que causa la muerte en 24 horas.

“Este aparato se ha usado ya para acabar con una plaga de termitas que se descubrió en un templo en Denqing”, explicó Guo Jinqiang, director del centro, quien añadió que las que se encuentran en la Ciudad Prohibida pertenecen a la misma especie.

Una marabunta de termitas también amenaza la ciudad de Xian, centro histórico de China y hogar de los conocidos guerreros de terracota.

Entre las edificaciones que estos insectos han dañado se encuentran la Pagoda Daya (“de la gran oca”), construida hace 1.400 años, o el Templo Chenhuangmiao, con 600 años de antigüedad.

China cuenta con más de 480 tipos de termita, que se reproducen de mayo a junio y cuya expansión se ha visto facilitada por un clima cada vez más cálido y húmedo.

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