Un estudio sugiere que un tipo de cáncer estomacal a raíz de una infección bacteriana pudo ser el verdadero asesino de Napoleón Bonaparte.

Existen diferentes teorías sobre la muerte del Emperador de Francia entre 1804 y 1815: la primera dice que fue envenenado con arsénico y otra que murió a causa de los fuertes lavados intestinales que le practicaban sus doctores.

Sin embargo, un estudio a cargo de Robert Genta sugiere que un tipo de cáncer de estómago ocasionado por una infección bacteriana, además de las comidas acompañadas por campaña, carnes asadas aderezadas con mucha sal y carentes de frutas y verduras, agravaron su estado de salud.

El equipo de la investigación dijo que los altos niveles de arsénico hallados en los cabellos del brillante estratega en 1961, inspiraron las teorías de muerte por envenenamiento.

No obstante, un estudio realizado en el 2005 por científicos suizos mostró que en la época del emperador, los viticultores acostumbraban limpiar con arsénico los barriles de vino, bebida de la que Napoleón era amante.

Más que una predisposición genética, el mayor factor de riesgo para él pudo ser la bacteria Helicobacter pylori, explicaron Genta y su equipo, después de haber analizado los informes de la autopsia que el médico de cabecera, Francesco Antommarchi y galenos ingleses realizarán a Napoleón.

Los doctores de la época dieron fe de la presencia de una “lesión ulcerada” de “contornos irregulares”, describieron los científicos estadounidenses en la publicación de los resultados de su estudio.

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